Pantuflas flotando

Se escucha un grito, alguien corre. No miren, desvíen la vista de aquel manicomio accidental que es la calle. Ahí están los demonios: en la madriguera de la intemperie que sirve de refugio para apiñar almas. La sintonía falla, y la cordura sumerge su agonía en el exterior. Y los vemos dibujando con el dedo... Leer más →

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